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8.10 "Vaya con Leos" |
Leo está intentando arrancar un Ford de 1941
que va a comprar. Satisfecho con el resultado le dice a Piper que admire “la
bestia”, como define el guión al coche, aunque su mujer no parece tan ilusionada
como él. Leo comenta que es igual que uno que le regaló su abuelo hace sesenta
años. Piper le recuerda que sólo tiene treinta y tantos, pero él le dice que se
refería a la primera vez que estuvo vivo. Después de darse cuenta de que el
vendedor anda por allí, Leo decide dejar de hablar sobre sus vidas pasadas. El
vendedor, Vince, se acerca a ellos y les pregunta qué les parece el coche. Piper
no parece muy dispuesta a pagar los nueve mil quinientos dólares que cuesta el
coche, pero Vince les dice que ya no quedan muchos como ese. Leo afirma que
cuando acabe de prepararlo valdrá cerca de treinta mil. Él mira a su mujer,
intentando convencerla diciéndole que quizá se lo puedan quedar los niños. Piper
sólo puede responder con un “¿Cuánto tiempo planeas quedártelo, cincuenta
años?”. Leo acaba convenciendo a la bruja, sólo con la condición de que los
niños no se monten en él sin cinturones de seguridad. Ambos van a firmar los
papeles del coche cuando Piper se fija en alguien que hay en mitad de la
carretera, el Ángel de la Muerte (el mismo que vimos en “Styx Feet Under”, que
los mira fijamente.
Más tarde por teléfono, Piper le comenta a Phoebe, que está en la Escuela
Mágica, que vio al Ángel de la Muerte y que teme por la vida de Phoebe ahora que
sabe que va a combatir un demonio. En ese momento ven que un demonio empieza a
flamear allí y Billie y la menor de las Halliwell salen corriendo dispuestas a
combatirle, dejando a Piper colgada del teléfono. El demonio que aparece es
Reinhard, del mismo tipo que secuestró a la hermana de Billie en el pasado.
Billie comienza a hablar con el demonio sobre la niña secuestrada hace años, a
lo que el demonio contesta que nadie debería saber eso. Después de que la bruja
le diga que es algo personal, Reinhard la agarra por el cuello con su garra
afilada. Rápidamente él cae al suelo desmayado gracias a un dardo envenenado que
le ha lanzado Burke, un caza-recompensas demoníaco. Billie y Phoebe ven que
tiene una ballesta en la que aparece mágicamente otro dardo y, en vez de
lanzárselo a Billie, que era a la que apuntaba, se lo lanza a Phoebe, que
consigue agacharse rápidamente. Burke se las apaña para llegar rápidamente al
demonio desmayado y desaparece con él. Phoebe le pregunta si está bien, pero
Billie está enfadada por haber perdido la única pista que podría haberla llevado
a su hermana.
Mientras en una cafetería, Paige está con Henry (parece ser el personaje de Ivan
Sergei, que aparecía como Mitch en el episodio 8 y como Henry en el 9, y que
lleva un abrigo que según el guión jugará un papel más adelante) preguntándole
si tiene hermanos o hermanas. Henry le recuerda que fue criado en hogares
adoptivos y que no sabe si tiene alguno. Paige le pregunta si no le interesa
quiénes son sus padres biológicos y él le responde que eso está en el pasado y
que no hay nada que pueda hacer, no sin antes decirle a la bruja que tiene una
bonita sonrisa. Entonces una camarera les interrumpe llevándose la cuenta y
Henry le comenta que aún no han pagado. Paige le dice que tiene que irse ya de
todas formas, y cuando se va a levantar Henry le pregunta si lo pagan a medias.
Esperando que la invitara, la menor de las Halliwell se queda sin palabras y
entonces le suena el teléfono… es Piper preguntándole si está bien, pero ante lo
que acaba de pasar Paige le contesta que no.
Escenas después Piper parece saber ya que el Ángel de la Muerte va a por Leo y
está discutiendo un plan con sus hermanas… llenarán la casa de gente para
confundir a la Muerte. En ese momento aparece Leo y les pregunta qué pasa, a lo
que ellas no saben bien qué responder.
En la guarida de Burke, Reinhard está metido en una especie de rayo de luz
vertical que actúa como campo de fuerza que no le deja escapar. Ambos discuten
sobre el hecho de que Reinhard tendría que haber desaparecido hace mucho sin
dejar pistas. Ahora la hermana de la chica que Reinhard secuestró, Billie, sabe
quién es y anda tras él. Burke revela su misión, trabaja para quien le paga
limpiando rastros demoníacos. En este caso alguien, un poder mayor, le contrató
para que eliminara a Reinhard y así borrar el rastro que pueda llevar a la
desaparición de la hermana de Billie. En una vista a su guarida vemos que tiene
todo lleno de tubos con sus “trofeos” congelados. Son los demonios a los que ha
ido eliminando y ahora es el turno de Reinhard. Después de tocar un cristal, el
demonio desaparece en un fogonazo de luz y en su lugar está un tubo que contiene
a Reinhard congelado… otro trofeo más para añadir a la colección.
En el ático Billie acaba de encontrar a Burke en el Libro de las Sombras. Phoebe
entra y ella le comenta la información que tiene sobre el demonio, pero la
mediana de las Halliwell está más preocupada porque el Ángel de la Muerte le
dijera a Piper que vino a por Leo. Billie le pregunta qué significa esto, pero
Phoebe no lo sabe, Piper y Paige están trabajando en eso. Cambiando de tema, la
Halliwell le dice a Billie que Piper dijo que deben ir a por Reinhard y la chica
le pasa un hechizo localizador de Burke. Después de volver a repetir que harán
lo que Piper dijo, Billie descubre que ella no está de acuerdo con su hermana
mayor en esto. Phoebe lo reconoce, en este caso es Leo el que está en juego.
Varias escenas después, en el hospital, Piper le pregunta a una enfermera dónde
está su marido, le dijeron que sufrió un accidente pero nada más. Paige llega
entonces y ambas comienzan a hablar sobre un hechizo que lanzaron y parece
haberse pasado (no se sabe qué hacía el hechizo, pero por pistas del guión,
parece que lo que hacía era cambiarles las caras a todos los hombres para que
fueran como Leo y el Ángel de la Muerte no supiera quién es). Piper comenta que
puede que sea eso o que el Ángel de la Muerte haya cumplido su misión. En ese
momento aparece el Dr. Jessup, diciéndole a Piper que su marido ha sufrido un
traumatismo en el bazo y una hemorragia en los riñones o en la aorta y ya le han
preparado para operarle. Piper le pide que le diga si su vida corre peligro. El
doctor sólo puede responder con un sí. Piper no se lo puede creer y en ese
momento congela el hospital entero.
Billie acaba de entrar en la guarida de Burke y después de ver sus trofeos el
demonio aparece. La bruja le comenta que Reinhard era suyo y él le contesta
diciéndole que él tiene esas respuestas que busca sobre su hermana. Burke carga
contra Billie y la lanza contra la pared, pero cuando está a punto de
convertirla en uno de sus “trofeos”, algo le golpea. Es Phoebe con su ballesta
de dardos tranquilizantes. Billie se alegra de ver a Phoebe con ella de nuevo y
la Halliwell le dice que igual que comenzaron juntas eso, terminarán juntas. Las
dos se preparan para conseguir algunas preguntas.
En la mansión Halliwell, el Ángel de la Muerte le dice a Piper que lo siente,
pero que no puede hacer nada.
Paige le está contando a Henry que Leo tuvo un accidente y la policía se llevó
al conductor. Henry le comenta que puede conseguir reunirla con él un rato, y
que no va a preguntar nada, ya que supone que será otro de sus secretos. Paige
le pide que confíe en ella. Henry sabe que Paige va en serio, por lo que coge su
chaqueta y ambos salen de allí.
En el Solarium de la mansión, Piper está intentando algo con el Libro de las
Sombras y espera que funcione. Tras cerrar los ojos, un Superior y una Avatar
aparecen allí. Tras una discusión entre ambos exponiendo sus puntos de vista y
recordando lo que pasó en la temporada pasada, Piper les detiene diciéndoles que
como no se callen empezará a explotar cosas. Ambos cierran la boca y Piper les
pide que tienen que salvar a Leo, él dedicó su vida entera a las causas de ambos
bandos y ahora no pueden dejarle tirado. En esto es en lo único que se ponen de
acuerdo, ninguno de los dos puede. Piper no puede dejar de expresar su
frustración ante esto, sabiendo que tiene que haber alguna forma. El Superior y
la Avatar le dicen que no tienen la autoridad para hacerlo, pero que si quiere
intentar algo necesita a sus hermanas. Piper parece aliviada unos segundos,
preparada para intentarlo.
Más tarde Paige y Henry están esperando a que un guardia traiga a Lenny, que
parece ser el que hizo que Leo saliera herido. Paige le pide a Henry que la deje
a solas con Lenny. Cuando sólo están ellos dos en la habitación, la Halliwell le
dice a Lenny que es una bruja y le orbita al ático de la mansión. Allí le sienta
en una silla y mientras él grita asustado por lo que acaba de ver, ella le lanza
una poción, una poción de la verdad. Paige quiere saber para qué demonio trabaja
Lenny, pero él no sabe nada de demonios. Paige se topa con la triste verdad, lo
que atacó a Leo no fue nada mágico, fue el choque del coche de un simple mortal.
Paige vuelve a orbitar con Lenny a la comisaría y le pide a Henry que se lo
lleve, ya consiguió la información que necesitaba.
Billie y Phoebe están en la guarida de Burke torturándole con su rayo de luz. El
demonio les dice que no les puede decir nada porque no lo conoce, pero Billie
sabe que miente. En ese momento Phoebe siente algo familiar y es orbitada fuera
de allí, pidiéndole a Billie que la espere.
En el ático, Piper, Phoebe y Paige están formando un triángulo con sus manos.
Las tres van a invocar a algo que está por encima de los Superiores, un Ángel
del Destino. Después de decir el hechizo, unas luces doradas comienzan a
formarse en el centro del triángulo que forman, pero de pronto las luces
explotan llenando la habitación de esa luz dorada y lanzando a las hermanas
hacia atrás. Y ahí está el Ángel del Destino, en este caso una mujer. Ella les
pregunta que por qué la invocaron, que ella no puede hacer nada, pero las
hermanas le responden que sí que puede hacer algo. Esto no fue un simple
accidente, hay algo más detrás de todo esto, se lo dijeron el Ángel de la
Muerte, un Superior y una Avatar. Viendo que la han traicionado, el Ángel del
Destino les confiesa que hay una batalla mayor a la que jamás se han enfrentado
en el horizonte, una que no verán venir, y que puede que le cueste la vida a una
de ellas. Por eso Leo tiene que desaparecer, porque si no no estarán preparadas
para esa batalla, no tendrán la fuerza suficiente para luchar. Las tres hermanas
no se pueden creer esto.
En la guarida de Burke, Billie está torturando al demonio hasta que decide
hablar, pero entonces Phoebe e dice que pare. Billie se gira para ver que las
tres hermanas y el Ángel del Destino están ahí. Piper le dice que no tienen
mucho tiempo, Leo está a punto de morir y esa es la única forma de salvarle.
Billie le pregunta cómo y Phoebe le responde que la única forma es hacerle a Leo
lo que Burke le hace a sus trofeos, congelarlo. Burke les dice que sólo él sabe
cómo hacerlo y que para ello quiere amnistía, será libre y no podrán perseguirle
nunca ni tendrá que contestar a las preguntas de Billie. A pesar de la decepción
de Billie, deciden hacerlo así. Todos se preparan para hacerlo y un par de
escenas después el Ángel del Destino le susurra a Billie que su hermana está
viva y que su destino es encontrarla. Billie queda emocionada y mira cómo su
nueva familia, las Halliwell, se preparan para decirle “Hasta luego” a Leo. La
luz rodea a Leo y este va mirando una a una a las que están allí… Phoebe, Paige,
Billie y por último Piper, que no puede parar de llorar. La luz llena la
habitación y Leo reaparece en uno de los tubos de Burke. El Ángel del Destino
les recuerda que si salen de esta con vida les devolverá a Leo. Ella desaparece
en luces doradas y Paige las saca a todas de allí, no sin que antes Billie le
eche una mirada a Burke. Cuando todas han desaparecido el demonio siente una
Fuerza (como lo describe el guión) y un viento comienza a soplar fuertemente
hasta que le destruye a él y al tubo de Reinhard, dejándonos sin saber qué era
esa Fuerza y borrando las pistas que Billie podría seguir para llegar a su
hermana